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LA FUERZA DE LA MODA

                                                                                                          Por   Iván Contreras R. 
                                                                                                  Prof Emérito U, de Concepción
                                                                                              Artista plásticoHijo Ilustre de Purén
En 1944 cuando el bolero “Nosotros”
estaba de moda parecía lo “non plus ultra”, como bella, triste y pegajosa
canción, satisfaciendo a todo el mundo. Se había esforzado por llegar a ser
familiar y luego a ser imprescindible desplazando a otra melodía que estaba en
boga. Y cuando creíamos, oyéndola desde la victrola, desde la radio incipiente
y de los escasos conjuntos musicales que esa era la canción que disfrutaríamos
a perpetuidad, en ese mismo momento ya había nacido e iniciaba idéntica ruta
una nueva melodía y letra decidora que llegaría a estar en boca de todos algún
tiempo después. Así la moda tiene tal poder que cuando está en vigencia se
impone sobre las demás hasta que se desgaste su propia fuerza, y empiece a
ceder ante los atisbos de esa otra canción.
Con la moda del vestuario sucede algo parecido, cuando se ha llegado a configurar
una forma de ataviarse, puede convivir con otras, con las que están dejando de
estar de moda. Cuando ya se impone no deja margen – en el público- a un
imaginar siquiera otra posibilidad de vestirse. Sabemos que la moda de la ropa y el
calzado puede ser manipulada y dirigida, y los creadores-  al contrario de la moda musical- pueden prever y preparar el futuro con años de anticipación. Se diseña, se fabrica y
se lanza por medio de los desfiles en pasarelas para cambiar el gusto. Ayudan
las revistas especializadas y a veces una película ha de imponer su estilo por
ser tan atractivo como para ser adoptado.
Humphrey Bogart viste un terno de amplios pantalones en “Casablanca” y otro actor hace una excursión de caza al Africa con una ropa que todos quieren vestir y que entonces baja del ecrán a la calle. La segunda guerra impuso lo propio de los atuendos militares en el traje
sastre de la mujer.
El deporte siempre ha estadohaciendo incursiones en el vestuario común y vimos que siendo niños usamos la tenida propia del golf, con sus pantalones característicos y una chaqueta con
carteras de parche y traba en la espalda, que de usarla ahora nos parecería
absolutamente fuera de moda. En los últimos años en el calzado se adoptó la
zapatilla del atletismo, como para quedarse, ¿hasta cuándo?
La moda en el deporte con la contribución visual de las publicaciones y transmisiones simultáneas se hace homogénea en los diversos continentes. En el mundial del 62, celebrado en Chile, los jugadores de fútbol vestían unos pantalones pequeñísimos a diferencia de los amplios y largos pantalones que vemos en los estadios en el día de hoy.

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