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CUÁN ÍCARO Y DÉDALO

Plumas junté en mis  alforjas

en muchos campos que surqué.

En las riberas de ríos y lagos gansos y patos,

se desprendías de suave plumaje,

En otoños e inviernos, rescaté cientos de abejas,

perdidas o moribundas

Les edifiqué su casa,

con seguridad elegirán su reina y,

serán panal.

En sus perfectas casas guardarán su alimento

 para su invierno.

Más, les robé una porción y,

extraeré en el proceso, su cera.

Ya tengo en mi buhardilla y mi capilla,

todo lo necesario

Dispuesto estoy,

para fabricar mis alas

que, cuán Icaro y Dédalo,

emprenderé mi volar

Más, cavilo

¿Por qué volar? ¿A dónde?

Insisto. Sí, volaré y volaré,

sin retornar…

Quizás llegaré al

países ciudadades, pueblos, villorrio o aldeas

Tal vez, tal vez,..

llegaré a “Nada”, “Sin Nada”

A lugares ignotos,

donde nada material es necesario,

para ser felíz.

Donde a las flores les escuche,

su lenguaje de belleza.

Allí donde los animales me enseñen su civilización

Donde las amebas sean benignas para sanar

Donde el deambular cotidiano de aves,

con sus cotidianos migraciones:

me enseñen la rutas precisas,

para no equivocar mis rumbos en mis viajares.

Epílogo… no soy ave, no soy pez, rumiante ni reptil..

Soy humano.

Mi sino es caminar, trotar, saltar, correr

Hablar, cantar, reír, llorar…

Mi sueño de volar es utopía

Y sólo cuando ya no sea viviente,

volaré y,

para ese momento:

tendré estas alas, y

todo mi bregar de noches y días me dirán:

no ha sido en vano

Todas mis materias quedarán en mis tierras

Mi ser inmaterial volarás y volará

 Y mi cuerpo

serán sustento para otros seres en casa Tierra

Y en ellos trascenderé

Así mi utopia…

será realidad

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