LIDIA BEATRIZ LEAL ROJAS (QEPD)

Silencio y paz. Fue llevada al país de la vida. ¿Para qué hacernos preguntas? Su morada, desde ahora, es el descanso, y su vestido, la Luz. Para siempre, hija, esposa, madre, profesora, amiga LIDIA BEATRIZ LEAL ROJAS(QEPD.)

Dios mío, Señor de la Historia y dueño del ayer y del mañana, en tus manos están las llaves de la vida y la muerte. Sin preguntarnos, la llevaste contigo a la Morada Santa, y nosotros cerramos nuestros ojos, bajamos la frente y simplemente te decimos: está bien, Señor
Se acabó el combate. Ya no habrá para ella lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente, y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.
Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable que se nos fue…
Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos transitorios, duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de misericordia.
Concédele, Señor, el descanso eterno y que le ilumine tu luz perpetua.
Silencio y paz.

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